Fundación e inicios (1988): el curso de paisaje de Antonio Povedano
La Escuela Libre de Artes Plásticas de Priego de Córdoba (ELAP) nació en el verano de 1988, impulsada por el pintor cordobés Antonio Povedano Bermúdez (1918-2008) A petición de un grupo de artistas aficionados de Priego, Povedano impartió aquel año un curso de pintura de paisaje al aire libre, concebido inicialmente como una modesta Escuela de Paisajistas para sus amigos en su pueblo adoptivo. Sin embargo, aquella iniciativa puntual pronto demostró su extraordinaria fecundidad: con el apoyo del Ayuntamiento de Priego de Córdoba y la entusiasta respuesta de los participantes, el proyecto creció rápidamente y en pocos años se transformó en una auténtica Escuela Libre de Artes Plásticas con vocación de continuidad.
Desde sus inicios, la ELAP contó con respaldo institucional local. El propio Ayuntamiento brindó apoyo logístico y financiero directo en los primeros años, reconociendo el valor cultural de la iniciativa. En 1994, la organización pasó a estar formalmente tutelada por el Patronato Municipal Adolfo Lozano Sidro, entidad cultural prieguense que asumió la coordinación y estructura administrativa de la escuela. Bajo la órbita del Patronato –creado en honor al pintor e ilustrador prieguense Adolfo Lozano Sidro (1872-1935)– la Escuela consolidó su continuidad anual y amplió sus miras, siempre con el apoyo directo del Ayuntamiento y en colaboración con otras instituciones públicas. De este modo, aquel curso estival de 1988 sentó las bases de un evento educativo-artístico que perdura hasta la actualidad como uno de los buques insignia de la programación cultural de Priego, celebrando en 2024 su 37ª edición.
Filosofía pedagógica: una enseñanza abierta y práctica
Desde el comienzo, la ELAP se distinguió por una filosofía pedagógica innovadora y abierta, inspirada en las ideas de Antonio Povedano. En contraste con la enseñanza académica tradicional, Povedano propugnó una formación eminentemente práctica antes que teórica, con énfasis en el ejercicio directo del arte. Por ejemplo, en los cursos de pintura se trabaja casi siempre “del natural” –pintando al aire libre en contacto con el paisaje real– y rara vez en el estudio cerrado Esta metodología plein air aprovecha el entorno privilegiado de Priego, permitiendo que alumnos y maestros exploren in situ la luz, el color y la atmósfera del paisaje local.
Otra seña de identidad pedagógica ha sido la inclusión y diversidad de alumnado. La Escuela Libre, fiel a su nombre, no impone límites de edad ni requisitos académicos estrictos para participar En sus aulas al aire libre conviven jóvenes estudiantes universitarios de Bellas Artes junto a pintores aficionados de todas las edades, fomentando un enriquecedor ambiente intergeneracional. Siempre se ha cuidado la cantera de nuevos talentos: desde los inicios se ofrecen un curso básico de paisaje para jóvenes desde 13 años y talleres de iniciación artística para niños (habitualmente a partir de 7 años). Este modelo inclusivo ha permitido que miles de personas, con distintos niveles de experiencia pero unidas por la pasión artística, aprendan codo a codo y se nutran mutuamente en cada edición.
La libertad creativa y el disfrute del proceso artístico son valores centrales en la filosofía de la ELAP. Los profesores estimulan a los alumnos a desarrollar su propio estilo y mirada, más que imponer corrientes estéticas. Asimismo, la convivencia durante dos o tres semanas en un contexto intensivo y relajado a la vez –con Priego y sus paisajes como aula viva– propicia un intercambio cultural donde todos aprenden de todos. Este espíritu abierto y colaborativo, legado de Povedano, ha definido el carácter único de la Escuela a lo largo de los años.
Evolución de la oferta formativa: de la pintura de paisaje a las artes plásticas integrales
Aunque su germen fue aquel curso de pintura de paisaje, la ELAP pronto amplió horizontes incorporando nuevas disciplinas artísticas. Durante la primera mitad de los años 90, gracias a la visión de Povedano y a los expertos invitados, la programación creció hasta abarcar múltiples campos de las bellas artes La oferta académica pasó de un único taller a varios cursos paralelos cada verano, diversificando las técnicas y contenidos. A continuación se listan los principales cursos y talleres que la Escuela ha llegado a ofrecer a lo largo de su trayectoria:
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Paisaje (pintura al natural), en dos niveles: Curso Superior de Paisaje (avanzado, para artistas con experiencia o estudiantes de Bellas Artes) y Curso Básico de Paisaje (introducción para aficionados y jóvenes). Este sigue siendo el eje central desde 1988.
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Dibujo y escultura en bronce, taller iniciado por el escultor Venancio Blanco, que combina dibujo artístico con técnicas de fundición en bronce –una de las modalidades más complejas de la escultura–. Este curso clásico ha cumplido más de 30 ediciones dentro de la ELAP.
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Grabado y técnicas gráficas (xilografía, grabado calcográfico, experimental, etc.), que estuvo presente en etapas tempranas de la Escuela y cuya demanda hizo que se recuperara en años recientes.
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Acuarela, enfocada en la pintura rápida del natural con esta técnica transparente, a menudo complementada con encuentros de acuarelistas a nivel andaluz.
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Ilustración y libro de artista, incorporado en ediciones recientes en homenaje a la faceta de ilustrador de Lozano Sidro, abarcando el proceso creativo editorial.
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Cursos infantiles de iniciación a las artes plásticas (pintura y escultura para niños), para despertar vocaciones artísticas desde temprana edad.
Con esta diversificación, la Escuela pasó de ser un curso monográfico de pintura a constituir una oferta estival integral en artes plásticas, cubriendo desde técnicas tradicionales hasta tendencias contemporáneas. Ya en la década de 2000 la ELAP se consolidó como un referente nacional en formación artística de verano, atrayendo participantes interesados en distintas disciplinas. Cada curso es impartido por especialistas de renombre en su ámbito, lo que garantiza la calidad y variedad de la enseñanza.
El crecimiento en la oferta fue acompañado por un incremento notable de alumnos y repercusión. En algunos veranos, la asistencia total a los distintos cursos superó los 200 estudiantes, provenientes de prácticamente todas las comunidades autónomas de España. También han acudido artistas extranjeros de países como Francia, Italia o Marruecos, dándole al encuentro un cariz internacional. De hecho, se calcula que varios miles de alumnos y alumnas han pasado por Priego desde 1988 para participar en los cursos de paisaje, escultura, dibujo, grabado, retrato y demás técnicas impartidas. Este impacto cuantitativo refleja cómo la ELAP se convirtió en una cita formativa ineludible del verano artístico en España, alimentando la vida cultural local y proyectando el nombre de Priego de Córdoba en círculos artísticos más allá de la provincia.
Profesores y artistas influyentes: un claustro de lujo
Uno de los pilares del éxito de la Escuela Libre de Priego ha sido la calidad de su profesorado, compuesto por figuras destacadas del arte español. Antonio Povedano no solo lideró y dirigió la escuela durante casi 20 años, sino que se rodeó de un elenco de maestros invitados de primer nivel. Ya en los primeros años, Povedano atrajo a artistas consagrados para impartir talleres, lo que elevó el prestigio de la iniciativa y multiplicó el interés de alumnos avanzados. Por ejemplo, en los años iniciales invitó al pintor Luis García-Ochoa (Premio Nacional de Pintura) y a Antonio Zarco –catedrático de la Facultad de Bellas Artes de Madrid–, cuya participación atrajo a numerosos alumnos universitarios de Madrid y otras facultades. Asimismo, incorporó a su amigo el escultor salmantino Venancio Blanco, uno de los más importantes de la segunda mitad del siglo XX en España, quien durante 25 años seguidos dirigió el ya citado curso de Dibujo y Escultura en Bronce. La presencia de Blanco garantizó una enseñanza excepcional en escultura y dejó una profunda impronta en la escuela.
A lo largo de las décadas han pasado por la ELAP decenas de docentes ilustres, entre pintores, escultores, grabadores y profesores universitarios. Entre los nombres más influyentes cabe destacar: José Hernández (pintor y grabador surrealista), Emilio Serrano (pintor cordobés), José Sánchez Carralero (pintor, catedrático especialista en paisaje), Carmen Andreu Lara (pintora y profesora titular de paisaje en la Universidad de Sevilla), José Esteve Adam (pintor valenciano), Carlos Jiménez y Manuel Manzorro (pintores), o Justo San Felices (acuarelista), por citar solo algunos. Esta nómina de artistas-profesores, que incluye catedráticos de las Facultades de Bellas Artes de Madrid, Sevilla, Valencia, Granada e incluso Tenerife, ha asegurado un nivel pedagógico y artístico sobresaliente en cada edición. La combinación de docentes académicos de alto rango con artistas en activo de reconocida valía enriquece la experiencia formativa: los alumnos reciben influencias diversas y conocen de primera mano distintas corrientes y técnicas de la mano de sus protagonistas.
En tiempos más recientes, la conexión con la Facultad de Bellas Artes de Sevilla se ha hecho especialmente patente. Profesores como Carmen Andreu o David Serrano (ambos docentes titulares en la Universidad de Sevilla) han estado al frente del curso de paisaje en numerosas ediciones. Incluso el actual decano de dicha facultad, Daniel Bilbao Peña, artista de proyección internacional, se incorporó al plantel de profesores de la ELAP, aportando su vasta experiencia. Del mismo modo, la Facultad de Bellas Artes de Granada ha contribuido con expertos como Balbino Montiano (escultor y profesor titular en Granada, quien tomó el relevo del curso de escultura en bronce), y la Facultad de Salamanca tuvo en Venancio Blanco a su gran representante durante años. Esta colaboración académica ha sido una constante: en 2021, por ejemplo, la ELAP se organizó en conjunto con las facultades de Bellas Artes de Granada, Salamanca y Sevilla, reforzando el vínculo entre la formación reglada y la enseñanza libre de verano. Gracias a ello, numerosos estudiantes de Bellas Artes incluyen a Priego en sus planes estivales, viendo en estos cursos una oportunidad de aprender de maestros consagrados en un ambiente más relajado y experimental.
En suma, el “claustro” itinerante de la Escuela Libre de Priego ha reunido a algunos de los mejores exponentes de la plástica española de las últimas décadas. Esa calidad humana y artística de sus profesores ha sido reconocida como clave del éxito continuado de la escuela, y ha contribuido a forjar su prestigio a nivel nacional.
Consolidación institucional: premios, museos y apoyos
La madurez de la ELAP en los años 90 y 2000 vino acompañada de iniciativas paralelas e infraestructura cultural que consolidaron su legado. Bajo la dirección del Patronato Adolfo Lozano Sidro, se impulsaron proyectos que ampliaron el impacto de la escuela más allá de los cursos de verano. Por ejemplo, entre 1994 y 2003 se convocó anualmente un Premio Nacional de Pintura de Paisaje (y posteriormente un premio de acuarela) abierto a artistas de todo el país. Estos certámenes no solo incentivaron la creación artística en el género del paisaje, sino que sirvieron para enriquecer el patrimonio artístico local: las obras ganadoras y seleccionadas pasaron a engrosar la colección municipal, creando un valioso fondo de arte contemporáneo ligado a la Escuela.
Fruto de la acumulación de obras de profesores y alumnos distinguidos, en el año 2000 se inauguró el Museo del Paisaje Español Contemporáneo “Antonio Povedano”. Este centro de arte, gestado desde 1996 y dedicado monográficamente al género del paisaje, ocupa unas modernas salas expositivas construidas ex profeso con apoyo de fondos europeos (FEDER). En sus colecciones figuran pinturas de muchos de los mejores paisajistas españoles del siglo XX, desde el propio Povedano hasta maestros como Agustín Redondela, Vaquero Palacios, Manuel Capdevila, Agustín Úbeda, José Lapayese, Luis García-Ochoa, Rufino Martos o Antonio Zarco, entre otros. El museo, único en España por su temática, supuso la culminación institucional de la apuesta de Priego por el arte del paisaje. Gestionado igualmente por el Patronato Lozano Sidro, comparte edificio con el Museo Adolfo Lozano Sidro (dedicado al ilustre pintor costumbrista prieguense) y se ha convertido en un referente cultural local. Gracias a estas iniciativas –premios, exposiciones y museo– el patrimonio artístico del Ayuntamiento de Priego se volvió difícilmente comparable al de otros municipios de similar tamaño, atesorando un legado de obras de incalculable valor.
Las exposiciones han sido otro vehículo clave para difundir y celebrar la trayectoria de la ELAP. En 2012, con motivo del 25º aniversario de aquel primer curso de paisaje, se organizaron en Priego varias mesas redondas sobre el proceso creativo con artistas de distintas disciplinas, y se inauguraron dos exposiciones conmemorativas: una mostró obras de todos los profesores que habían pasado por los cursos de paisaje en ese cuarto de siglo, y otra reunió creaciones de una selección de alumnos destacados de la escuela Esta dualidad permitía visualizar el corto, medio y largo alcance del proyecto pedagógico –desde jóvenes talentos forjados en Priego hasta maestros consagrados del arte español, todos conectados por la experiencia común de la ELAP. Posteriormente, en 2021, al cumplirse 33 años de actividad, se llevó a cabo una gran exposición homenaje en el Teatro Cómico Principal de Córdoba (capital provincial) con 88 obras entre pinturas, dibujos, grabados y esculturas realizadas por profesores y alumnos de la Escuela desde 1988. En esa muestra, organizada con apoyo de la Junta de Andalucía, se exhibieron piezas de Antonio Povedano, Venancio Blanco, Antonio Zarco y muchos otros artistas vinculados a la escuela, evidenciando la calidad y variedad de su producción artística acumulada. Muchas de las obras expuestas formaban parte de los fondos atesorados por el Patronato gracias a becas e intercambios: durante años, la institución organizadora ha otorgado becas a alumnos a cambio de la cesión de alguna obra, y también ha recibido donaciones de profesores, conformando así una colección permanente representativa de la escuela.
En cuanto a apoyos económicos e institucionales, la ELAP ha sabido tejer una red de colaboraciones que le permiten sostener su oferta de calidad a precios asequibles para los estudiantes. Además del Ayuntamiento de Priego (principal financiador) y la Junta de Andalucía en ocasiones puntuales, destaca el apoyo de la Diputación de Córdoba a través de la Fundación Provincial de Artes Plásticas Rafael Botí, que ha cofinanciado los cursos en ediciones recientes. Igualmente, fundaciones privadas ligadas al arte han contribuido: la Fundación Venancio Blanco de Salamanca subvenciona becas para alumnos del curso de escultura en bronce, y la Escuela de Artes Val del Omar de Granada patrocina becas que cubren matrícula y estancia para jóvenes artistas en el curso de paisaje. Estas sinergias, junto con convenios para facilitar alojamiento asequible a los participantes, garantizan la viabilidad y alcance social de la Escuela año tras año. En palabras de los organizadores, la ELAP se ha mantenido “gracias al respaldo del Ayuntamiento de Priego y diversas fundaciones”, asegurando su éxito continuado como iniciativa educativa de excelencia.
Priego de Córdoba: escenario artístico y enclave natural inspirador
No puede entenderse la identidad de la Escuela Libre de Artes Plásticas sin su estrecha vinculación con Priego de Córdoba y su entorno. Esta localidad de la Subbética cordobesa ofrece un marco histórico y natural singular que ha nutrido la experiencia artística de la ELAP desde sus orígenes. Conocida como la “Ciudad del Agua” por sus manantiales y fuentes, y célebre por su patrimonio barroco, Priego brinda un casco antiguo pintoresco y, sobre todo, unos alrededores de gran belleza paisajística. El municipio se enclava en pleno Parque Natural de las Sierras Subbéticas, un espacio protegido de imponentes sierras kársticas, valles y olivar tradicional reconocido por su riqueza geológica y escénica. Picos como La Tiñosa (techo de la provincia de Córdoba con 1.570 m) se alzan en el horizonte, mientras ríos como el Zagrilla y el Salado surcan sus valles, componiendo una geografía variada de peñascos, bosques mediterráneos y cielos luminosos. Este privilegiado entorno natural ha sido el aula al aire libre de la ELAP: los alumnos realizan sus prácticas de pintura de paisaje inmersos en panoramas reales, desde los miradores del Adarve prieguense hasta parajes rurales de los alrededores, absorbiendo directamente los matices de la luz andaluza y los colores de la tierra.
Priego de Córdoba no solo aporta paisajes, sino también un ambiente propicio para la creación. Al ser un municipio tranquilo (aprox. 23.000 habitantes) pero muy activo culturalmente, ofrece la atmósfera ideal para que cada verano decenas de artistas se concentren en su labor creativa, a la vez que disfrutan de la hospitalidad local. La interacción cotidiana con el pueblo –sus calles, plazas, sus gentes– enriquece la estancia de profesores y alumnos, generando un vínculo afectivo con la ciudad. Con los años, Priego se ha convertido en un verdadero lugar de encuentro artístico estival, tal como anticipaba Povedano al invitar allí a colegas de toda España. Muchos participantes regresan edición tras edición, atraídos no solo por los cursos sino por el encanto del lugar, contribuyendo a un turismo cultural recurrente. En palabras de la Delegación de Cultura andaluza durante la exposición de 2021, Priego se ha posicionado como “un lugar de encuentro para artistas de todos los puntos de España en época estival” gracias a la Escuela Libre de Artes Plásticas, que a su vez se nutre de la inspiración que mana de este enclave natural y patrimonial único.
Impacto cultural y legado vivo de la ELAP
Tras más de tres décadas de trayectoria ininterrumpida, la Escuela Libre de Artes Plásticas de Priego de Córdoba se ha consolidado como una institución cultural de referencia, con un impacto palpable tanto en la comunidad local como en el panorama artístico nacional. En el plano local, la ELAP es motivo de orgullo comunitario: cada verano, Priego se engalana de arte y juventud creativa, dinamizando la actividad cultural y económica (alojamiento, restauración) durante varias semanas. Las exhibiciones de obras finales de los cursos –que suelen organizarse como colofón de cada edición, a veces en espacios emblemáticos como las Carnicerías Reales o el citado Teatro Victoria– permiten al público prieguense apreciar el fruto del trabajo de alumnos y maestros, y refuerzan la conexión entre la Escuela y la ciudadanía. Además, los numerosos exalumnos de la comarca que se formaron en los cursos de iniciación nutren hoy el tejido creativo local, ya sea como artistas aficionados, monitores culturales o simplemente como amantes informados del arte. La ELAP ha contribuido a forjar una identidad artística local, complementando la herencia de maestros históricos de Priego (Lozano Sidro, Niceto Alcalá-Zamora en fotografía, etc.) con una cantera contemporánea salida de sus talleres.
En el plano más amplio, la ELAP ha dejado un legado perdurable en forma de obras de arte y de vínculos profesionales. La colección artística originada en torno a la Escuela –custodiada por el Patronato Lozano Sidro y exhibida en el Museo del Paisaje y otras salas– constituye un acervo único que documenta la evolución de la pintura de paisaje y otras disciplinas desde finales del siglo XX hasta hoy, con obras de maestros y discípulos compartiendo espacio. Este diálogo entre generaciones plasmado en lienzos y esculturas es quizá la mejor metáfora del espíritu de la ELAP. Asimismo, muchos participantes han proyectado sus carreras a partir de la Escuela: no son pocos los alumnos que, tras pasar por Priego, han proseguido estudios superiores de Bellas Artes o se han dado a conocer en certámenes artísticos, llevando consigo la impronta de aquella experiencia veraniega. Del lado del profesorado, la ELAP ha propiciado colaboraciones académicas e intercambios: por ejemplo, algunos catedráticos han integrado en sus programas oficiales el viaje a Priego o han publicado reflexiones docentes a raíz de su paso por la Escuela Libre, enriqueciendo la pedagogía de las artes plásticas con este modelo alternativo.
En definitiva, la Escuela Libre de Artes Plásticas de Priego de Córdoba ha logrado armonizar tradición y vanguardia, enseñanza reglada y aprendizaje libre, arte y naturaleza. Lo que comenzó en 1988 como un simple curso de verano entre amigos pintores se ha convertido, 37 ediciones después, en una institución plenamente establecida, “todo un referente a nivel nacional” en la formación artística estival. Su historia es la de un éxito colectivo: fundadores visionarios, maestros generosos, alumnos entusiastas, gestores comprometidos y una ciudad volcada en el arte han contribuido juntos a que cada año Priego sea sinónimo de creatividad. Con el respaldo continuo de las instituciones y el cariño del público, la ELAP sigue renovándose –incorporando nuevas técnicas como la ilustración o la fotografía de paisaje– sin renunciar a su esencia original. Este equilibrio entre evolución e identidad le augura un futuro prometedor, para que las próximas generaciones continúen encontrando en Priego ese crisol de arte y paisaje que desde hace más de treinta años viene iluminando las veredas del verano andaluz.